Las hormigas Drácula cazan bajo tierra

Las hormigas Drácula cazan bajo tierra.

Debido a hábitos tan “oscuros y misteriosos” como herir a las más jóvenes de la colonia y beber su sangre, hemolinfa en los insectos, se les conoce como HORMIGAS DRÁCULA, aunque en realidad el tan sólo una peculiar distribución de nutrientes a través de la colonia.

Pertenecen al género Prinopelta, viven en Madagascar y las Seychelles y se an descubierto seis nuevas especies de estas diminutas hormigas subterráneas.

Estas hormigas subterraneas son depredadoras feroces que clavan sus mandíbulas como puñales en sus presas.


Prionopelta subtilis. Academia de Ciencias de California

Prionopelta subtilis./ Academia de Ciencias de California


Rick Overson y Brian Fisher an descrito 6 de las 21 especies de Prionopelta conocidas hasta la fecha. Son muy pequeñas y tienen una vida muy enigmática

Algunas de ellas miden 1,5 mm de longitud y 0,2 mm de ancho, apenas son visibles, tienen una vida subterránea y no llegan a ver la luz del sol en toda su vida.


Otra de las nuevas especies denominada ‘Prionopelta vampira’ / Academia de Ciencias de California


El ADN le da a las hormigas unos parientes sorprendentes

El ADN le da a las hormigas unos parientes sorprendentes

Los nuevos hallazgos muestran inequívocamente que los parientes vivos más cercanos de las hormigas son una superfamilia llamada Apoidea, que incluye abejas y algunas avispas cazadoras solitarias.

DNA gives ants a bunch of surprising cousins


  


Ants and bees—which seem so different—are actually cousins, according to new research.

The new findings show unequivocally that ants’ closest living relatives are a superfamily called Apoidea, which includes bees and some solitary hunting wasps.

Within the superfamily Apoidea, two subfamilies of hunting wasps that include just over 2,000 species in total are the “sister group” (or closest living relatives) to bees, which includes over 20,000 described species, according to the study.

The study, which used cutting-edge DNA sequencing techniques to take a deep look at the taxonomic relationships among wasps, bees, and ants, helps settle an ongoing debate about the origins of ants and bees.

“There has been a long history of studying these questions but now, with the availability of DNA sequencing data, the scope of analysis has grown much larger,” says Bryan Danforth, professor of entomology and a coauthor of the paper. “We can now use 1,000 genes when 10 years ago we were using just a few genes.”

The study, published in Current Biology, also suggests that when early bees switched from preying on other insects to pollen feeding, the number of bee species exploded compared with their hunting wasp sister group.

“The switch from predatory behavior in hunting wasps to pollen feeding in bees has led to a tenfold increase in diversification. Our findings support the idea that the switch to a vegetarian lifestyle in bees is a really big deal in terms of explaining bee diversity on Earth,” Danforth says.

Una Super Colonia que mide 6.000 Kilómetros

Una Super Colonia que mide 6.000 Kilómetros


En Europa existe la que es considerada la mayor comunidad de hormigas conocida a nivel mundial, relata el profesor Juan Antonio Delgado.

Ese es el caso de una hormiga que ha llegado a nuestra Península procedente de tierras argentinas.

Aunque las hormigas son conocidas por asociarse en comunidades cooperativas (hormigueros), cada comunidad suele ser muy agresiva con sus vecinos. Sin embargo, la hormiga argentina, una especie invasora procedente de Sudamérica, ha conseguido romper esa agresividad y ha constituido lo que se conoce como una supercolonia.

Esta asociación ´hormiguil´ discurre por la costa de toda la Península Ibérica desde Galicia y llega atravesando la costa francesa hasta el norte de Italia. En total, un hormiguero… ¡de 6.000 kilómetros!

 


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Wesley Dáttilo un apasionado de la mirmecología

Wesley Dáttilo y su interés por estudiar el mundo de las hormigas

Por Ana Luisa Guerrero

Ciudad de México.- ¿A quién no sorprende ver las líneas que forman las hormigas cuando salen a recolectar alimentos y regresan a su colonia?, ¿qué patrones siguen para marcar esos senderos?, ¿qué miembros de la colonia son los encargados de ir en busca de la comida?, ¿cuánto peso son capaces de llevar a cuestas?


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Son preguntas que han venido a nuestra mente al menos una vez en la vida, pero para Wesley Dáttilo se trataron de interrogantes que estuvieron en su cabeza desde la infancia, etapa en la que pasaba largas horas observándolas.

A la fecha, el profesor investigador del Instituto de Ecología (Inecol) encuentra fascinante la organización social y la división del trabajo que tienen estos individuos, así como su capacidad de aprovechar los recursos y de defenderse contra sus enemigos naturales.

Es por ello que a temprana edad reconoció su interés profesional y concentró sus esfuerzos en estudiar estos insectos que habitan en todos los continentes, a excepción de la Antártida y algunas grandes islas.



Dr. Wesley Dáttilo (a la izquierda) junto con sus exdirectores de maestría (Dr. Thiago Izzo, al centro) y de doctorado (Dr. Víctor Rico Gray, a la derecha) en una reciente visita al Instituto de Ecología.A los 16 años comenzó sus estudios de biología en la Universidade Estadual do Norte Fluminense, en Brasil, destacando por el trabajo en el laboratorio de hormigas y que se tradujo en la publicación de seis artículos científicos aun cuando cursaba la licenciatura. Su desempeño le permitió obtener una beca para viajar a Manaos (ciudad cercana a la Amazonia) para estudiar con mayor detalle la interacción hormigas-plantas.

En entrevista, el joven académico recuerda que en ese periodo vivía diez días en la ciudad y siete en la selva, adquiriendo grandes conocimientos y la oportunidad de trabajar con investigadores internacionales, como el doctor Emilio Bruna, de la Universidad de Florida.

Su destino científico lo condujo a estudiar la maestría en ecología y conservación de la biodiversidad de la Universidade Federal de Mato Grosso (Brasil), de la mano del doctor Thiago Izzo, con quien desarrolló modelos teórico-matemáticos sobre la interacción de una planta con diversas especies de hormigas, observando que estas, a la par, se relacionaban con otras plantas.

Posteriormente, su perenne curiosidad sobre los formícidos lo llevó a realizar el doctorado bajo la dirección del doctor Víctor Rico Gray, profesor del Instituto de Neuroetología de la Universidad Veracruzana (UV) y uno de los principales investigadores a nivel mundial sobre las interacciones hormiga-planta.

“Vine a trabajar con él para aprovechar su conocimiento en historia natural, enfocando mi trabajo en la descripción de las interacciones desde una perspectiva matemática y de historia natural, perfeccionando los modelos que ya había desarrollado en la Amazonia brasileña”, destaca.

Durante su estadía en la UV, tuvo estancias en laboratorios de México y en España, particularmente en la Estación Biológica de Doñana con el doctor Pedro Jordano.

La pasión y constancia en su trabajo hizo que concluyera el doctorado en un periodo de solo tres años, obteniendo el premio Arte, Ciencia, Luz que otorga esa casa de estudios a las tesis más destacadas; así como sumar 41 artículos científicos publicados al término del posgrado.

Su ingreso a Inecol como investigador titular, vino casi de inmediato al demostrar sus aptitudes en el estudio de las interacciones plantas-insectos. En este centro de investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), tuvo la oportunidad de conducir la investigación por parte de México, de un proyecto en el que participaron 40 investigadores de 21 países para estudiar el padrón global de depredación en insectos herbívoros, analizando la proporción de orugas depredadas en un gradiente de más de 11 mil kilómetros, desde el Círculo Polar Ártico hasta el sur de Australia. Este estudio recientemente fue publicado en Science, una de las revistas científicas más importantes del mundo.

Pasión por la biología

Wesley Dáttilo es un joven apasionado de la biología. Desde hace dos años estudia en el Inecol las interacciones ecológicas entre plantas y animales, involucrando aves, insectos y mamíferos.

“Tenemos un laboratorio de Ecología Teórica donde desarrollamos nuevas teorías sobre las interacciones entre las especies. Hacemos modelajes matemáticos y simulaciones para describir —a través de las matemáticas— lo que pasa en la naturaleza y comprender cómo las especies interactúan, así como la fragilidad o robustez de las interacciones con diferentes tipos de disturbios”, refiere.

Con su trabajo ha podido responder algunas de las preguntas que se formulaba en la infancia, pero a la fecha tiene nuevas interrogantes y nuevos retos que motivan su carrera científica, su inquietud de ir al campo y ver qué pasa, regresar al laboratorio y consultar la literatura para tener la oportunidad de describir lo que ocurre en la naturaleza.

A la fecha, el investigador nacional nivel I tiene bajo su tutoría seis estudiantes de maestría, tres de doctorado y uno de licenciatura, a quienes contagia su entusiasmo por la investigación, pues considera que contribuir a la formación de recursos humanos es una forma de devolver lo que sus mentores hicieron con él.

“Tener estudiantes, entrenarlos y poder enviarlos a otras partes para que tengan experiencias profesionales y personales, es uno de mis principales compromisos. Considero que una de las cosas que puede cambiar el mundo es la educación, entonces tener el papel de educador para mí es muy importante”, abunda.

Además, considera que desde su posición puede ser un vínculo entre México y Brasil para la colaboración académica y científica en ecología, entre universidades y centros de investigación, así como en el intercambio de estudiantes.

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