Sacrificios por el bien de la colonia

Las hormigas sacrifican a las enfermas para evitar epidemias en sus colonias

Un estudio publicado en la revista eLife, liderado por el Instituto de Ciencia y Tecnología de Austria. rebela que la especie Lasius neglectus practica el sacrificio de sus pupas (Hormigas formadas a punto de nacer) con al idea de proteger al resto de la colonia si estas están afectadas de algúna enfermedad o están por desarrollarla. Para evitar el estallido de un enfermedad infecciosa el modus operandi es similar al funcionamiento del sistema inmunológico humano. Asesinan a sus crías para que no se contagien las demás hormigas de la colonia. La aniquilación de las enfermas es total. Para matar a las pupas afectadas, las adultas eliminan el capullo de seda introducen el ácido fórmico dentro de sus cuerpos produciéndoles la muerte.


Lasius neglectus


 

Parecido con el sistema inmunitario

En el estudio se demuestran los sorprendentes paralelismos entre las respuestas inmunitarias de colonias de hormigas y de cuerpos de vertebrados. La capacidad de detectar y destruir elementos dañinos probablemente fue necesaria para la evolución tanto de organismos multicelulares como de super organismos.

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Se confirma como fue el mundo hace 2 millones de años gracias a las termitas.

Se confirma como fue el mundo hace 2 millones de años gracias a las termitas.


Macrotermes gilvus Chow-Yang Lee ©

Macrotermes gilvus Chow-Yang Lee ©


La termita subterránea Macrotermes gilvusacross, muy extendida por es sureste asiático, tiene vuelos de dispersión muy cortos para formar nueva colonias y además necesita de una estructura de suelo muy particular y de la disponibilidad de un simbionte fúngico que son hongos asociados a las raíces de determinadas plantas. Partiendo de ahí esta claro que la respuesta está en los antiguos puentes terrestres que existían cuando  los niveles del mar estaban más bajos.

Analizaron los marcadores genéticos en más de 200 poblaciones de la termita subterránea Macrotermes gilvusacross en el sudeste asiático se han reconstruir los caminos por los cuales las termitas (y probablemente otros animales terrestres) se diseminaron por la región durante los últimos 2 millones de años. La pregunta que se hicieron fue: ¿cómo un insecto con estás condiciones de expansión pasó del territorio continental de Myanmar a las islas de Filipinas, Indonesia y Malasia? Los investigadores recolectaron termitas de más de 200 poblaciones de M. gilvus en regiones del sudeste asiático y examinaron las relaciones genéticas entre ellas utilizando genes mitocondriales y marcadores de microsatélites. En resultados publicados por Veera Singham, Othman y Lee dice que su análisis filogeográfico sugiere un corredor de dispersión norte-sur de Indochina a Java que existió entre 1.09 millones y 420,000 años atrás, seguido de una ruta de dispersión oeste-este que existió entre 870,000 y 340,000 años atrás que permitió a las termitas expandirse desde el continente hacia las Filipinas.


macrotermes gilvus dispersal maps

Veera Singham ©


Las termitas se habrían propagado a través de estas rutas por sí mismas en los tiempos antiguos, pero más tarde en los tiempos modernos su dispersión podría haber sido más ayudada por las actividades humanas”, dice Lee. “Las rutas de dispersión de termitas son indicativas de la presencia de un ambiente habitable adecuado durante los períodos glaciales que también fueron adecuados para otros animales (como los mamíferos) e incluyen a los primeros humanos para explotar rutas similares.

G. Veera Singham, Ph.D., de la USM, Ahmad Sofiman Othman, Ph.D., y Chow-Yang Lee, Ph.D.

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20.000 especies de hormigas y ninguna en la Antártida..🤔

20.000 especies de hormigas y ninguna en la Antártida..🤔

Han colonizado casi todo el Planeta

Habitan la tierra desde hace casi 100 millones de años.

Han colonizado la totalidad del medio ambiente terraqueo.



 

Viven en todo el planeta exceptuando la Antártida y alguna isla remota.

Se han clasificado a 9500 especies de estos insectos pudiendo llegar a existir unas 20.000 especies de hormigas.

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Camuflaje sublime

Camuflaje sublime

Es sorprendente como algunos insectos para pasar desapercibidos sacrifican movilidad, agilidad, fortaleza, velocidad etc.

A mí me hacen preguntarme si les merece la pena ese “sacrificio” o por el contrario es la razón por la que existen.

Tu que crees?



 

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Como relacionar 2.500 millones, 1 millón, 223 toneladas, Termitas y Cernícalos

Como relacionar 2.500 millones, 1 millón, 223 toneladas, termitas y cernícalos.

Los 2.500 millones son las termitas con que se alimentan los cernícalos Amur.

Las 223 son toneladas de biomasa que suponen los 2.500 millones de termitas.

1 Millón es el numero de ejemplares de la especie de cernícalos de Amur.

Las termitas consiguen aglutinar el número mas grade de rapaces en todo el mundo.

Si cambiara el número de Cernícalos o el de Termitas significaría un desequilibrio tan grande que pondría en peligro a ambas especies.

Si disminuye el número de cernícalos se dispararía en tal cantidad el de termitas que afectaría a todo el ecosistema y la agricultura local y si disminuyera el número de termitas los cernícalos no podrían sobrevivir ya que forman parte principal de su dieta.


                                                             

1.000.000 de cernícalos se aglutinan para alimentarse de termitas.


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Las hormigas preparan un coctel de antibiótico para proteger la colonia.

Wood ants combine tree resin with formic acid to protect their nests from fungi and bacteria.

Simon Williams/Minden Pictures


‘Chemist’ ants brew antibiotic cocktail to protect their colony

Ants have all sorts of jobs we normally think of as human, from architect to farmer to insect-in-chief. Now, scientists are adding one more occupation to that list: chemist. A new study shows that wood ants protect their colonies from disease by crafting a potent antibiotic “cocktail” made of tree resin and poison from their own bodies. The finding, one of the most sophisticated examples of animal pharmacology, could explain how some ants evade epidemics.

Like humans, wood ants (Formica paralugubris) live in dense groups, with colonies numbering in the hundreds of thousands. That should make them prime targets for widespread disease, especially because their nests are warm, humid, and full of dead insects to be used as food. Most ant species manage to avoid epidemics by grooming each other and obsessively cleaning their colonies, and wood ants take the added precaution of collecting antimicrobial tree resin to bring back to their nests. But Michel Chapuisat, an evolutionary biologist at the University of Lausanne in Switzerland, suspected this species might be hiding an even more sophisticated secret for staying healthy.

To investigate, Chapuisat and his colleagues first measured how well wood ant–exposed resin warded off a deadly fungus—which infects ants and spreads through spores grown in their bodies—compared to tree resin alone. In petri dishes covered with the fungus (Metarhizium brunneum), resin stored with the ants for 2 weeks resulted in a 50% larger fungus-free area, the team reports this month in Ecology and Evolution. Stones and twigs, both common in nests, didn’t get any antifungal boost from being around the ants. That was an indication that something special was happening between wood ants and resin.

Next, the researchers used liquid chromatography, a technique for analyzing chemical mixtures, to spot any substances left behind by the wood ants. One compound they found was formic acid: a caustic substance produced by several ant species to fight off threats, subdue prey, and clean their offspring. When the scientists dipped tree resin in the acid, they found the resulting mixture did a better job of warding off fungus than resin alone, or glass dipped in formic acid. That was enough for the researchers to confirm the ants are mixing the two substances—one found, one created—to keep their nests healthy. “They exploit the tree and then they combine it with their own poison,” Chapuisat explains.

“I thought it was a really interesting and exciting paper,” says Michael Singer, an evolutionary ecologist at Wesleyan University in Middletown, Connecticut. Plenty of animals defend themselves with substances they find or create, but Singer says this new substance shows unique “synergistic effects,” meaning that the mixture of resin and formic acid is more than just the sum of its parts. The only other example of an animal brewing up a combination like this—which Singer calls “defensive mixology”—is humans and our drug cocktails.

But rather than springing suddenly from the mind of a brilliant human inventor, this mixture is the result of a long evolutionary tug-of-war. “Ants have been coevolving with their pathogens for 50 million years,” and perhaps longer, says Christopher Pull, an evolutionary biologist at the Institute of Science and Technology Austria in Klosterneuberg. And for now, the insects seem to be keeping their microbes at bay. With issues like antibiotic resistance making human drugs less effective, Pull says the time-tested strategies of ants may be worth a closer look. “Maybe they’ve come up with viable solutions to these problems we’re just now encountering.”

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